martes, 11 de enero de 2022

El vicio

Durante toda la vida atravesamos situaciones donde debemos renunciar, a un gusto, a un placer, a una emoción, a una oportunidad, a un vicio.

Se escribe más fácil de lo que en realidad es, tal vez para unos sí, pero para otros se siente como elegir entre vivir o pretender que solo vives. Es normal tener días buenos y días que no lo parecen tanto; días donde solo quieres soltar el proceso y correr hacia eso que te daba certeza, que se sentía como llegar a casa, por que le conoces perfectamente, por que reconoces el olor, los lugares, por que sabes que ahí nada malo puede suceder, te sientes segurx incluso caminando con los ojos cerrados. 

Cada día, hacemos cientos de elecciones, levantarnos de la cama o regalarnos cinco minutos más, desayunar o salir corriendo para perseguir y ganarle al tiempo; hay elecciones que incluso pueden doler, aquellas que tomamos por que así lo dicta el propio rasocinio, como irte de donde no quieres pero que sabes que no es tu lugar, y sobre todo, que sabes que duele más quedarte, aun que no lo parezca así. 

Siempre he pensado que el amor es una elección, cualquier clase de amor, incluso el más importante, el propio; y como todo amor, retirarse de donde uno se aferra es una elección, entre tu bien y crecimiento o tu zona de confort; esa que no quieres soltar por miedo, miedo al dolor, a la ausencia, a lo desconocido. Pero, cada día que te eliges, incluso por encima del dolor, siempre debes tener la certeza que con el tiempo este se irá reemplazando por amor propio y te irás haciendo consciente de que las razones para avanzar de un lugar donde ya no cabes, siempre serán más y que lo que te hacía aferrarte a ese lugar, siempre fue el miedo.

Me gusta pensar que el amor es un vicio, que cuando comienza a afectarnos de manera negativa, la autoconciencia debe entrar en acción y tomar decisiones por encima de todo, con el fin de procurar nuestro bien propio. Como dejar un vicio, tal vez, a veces eres consciente y sabes que es lo mejor que puedes hacer, alejarte; pero como todo vicio, existen las recaídas e incluso el síndrome de abstinencia, en esos momentos trato de pensar lo que dicen por ahí "Un día a la vez", por que sé que cuando logras superar ese lapso donde quieres abandonar el proceso, donde comienza a traicionarte la ansiedad, donde el palpitar del corazón parece irse deteniendo poco a poco, sientes que se vacía tu alma y solo piensas en regresar desesperadamente a ese vicio como si se tratara de oxígeno, llega la claridad de mente y se siente como un mar en calma, ¿ves? sí podías, solo era el miedo que con los días irás dominando.

No clamo victoria, pues no es un adiós, es un hasta pronto; siempre habrá un vicio nuevo e incluso sé que a veces llegará uno que costará más arrancarlo que el anterior.


El vicio

Durante toda la vida atravesamos situaciones donde debemos renunciar, a un gusto, a un placer, a una emoción, a una oportunidad, a un vicio ...